Bob Dylan haciéndose el rockero

¡Cállate Bob Dylan de mierda!

Resulta que Bob Dylan ha ganado el Premio Nobel de Literatura de 2016. Y ahora es cuándo la gente, la gente que sepa mínimamente quién es Bob Dylan, se pregunta cómo gana un músico un premio de literatura.

Pues fácil, queridos amigos, pues porque hasta ahora y hasta donde sé yo, las canciones hay que escribirlas. Se escribe una música y, hasta en algunos casos, se escribe una letra. Y por eso precisamente se lleva un premio literario un tío que escribe canciones, por sus letras, que precisamente son lo mejor de Dylan.

Curiosamente, tras grabar nuestro último programa sobre versiones musicales y ya en petit comité con Paco, le estaba comentando que tenía varias canciones de Dylan en mente que habían sido mejoradas por otros artistas dentro de la larga lista de canciones en ese sentido, de las que no podía poner todas. Y Paco, con imitación del señor Zimmerman incluida, me explicaba cómo la carrera de Dylan siempre había pasado por eso, por cómo vendían más los artistas (algunos incluso nada conocidos) que versionaban los singles de Dylan que sus propios singles. Puta vida Bobby.

Tú escribe canciones, que ya ganamos nosotros pasta

Y a propósito de Bob Dylan, a propósito de Paco y a propósito de versiones, hay una historia personal que aúna las tres.

Nos remontamos al año no me acuerdo, en nuestra mucha lejana juventud, en la Playa de La Muralla de El Puerto de Santa María, haciendo una barbacoa nocturna por no sé cuál motivo (sería San Juan o San Roberto, yo que sé) y … Como leéis, mis recuerdos son bastante vagos porque estaba bastante bebido y tengo miles de neuronas fundidas, pero sigo con la historia.

Estábamos ya everybody tumbados sobre la arena, “muertos” figuradamente tras una noche de consumo cárnico y alcohólico, con toda nuestra sangría tóxica acabada (y lo de tóxica no es un adjetivo puesto al azar o por hacer el humor, sino real). Todo acabado, no comida, no bebida, no hielo, no fuerzas … Como todo el mundo que estaba en la playa en general, salvo por un atrevido aspirante a cantautor que, guitarra en mano, se atrevió a cantarle algunos versos al amanecer que se gestaba a nuestra espalda.

Bobby es de los nuestros. Hasta por las orejas.

Knock, knock, knocking at heaven doors … Una y otra vez, la misma frase y el mismo acorde, como si se te hubiera rayado el disco o el casete pero con la diferencia de que el que estaba rayado era un maldito ser humano, seguramente fan de Sabina como todos estos aspirantes a cantautor reivindicativo que luego no llegan ni a Manolo Kabezabolo. Y el tío seguía, knock, knock, knockin y knockin a las puertas de nuestra paciencia mientras intentábamos dormir la mona antes de que los domingueros llegaran.

Y Paco estalló.

Yo creía que estaba dormido porque fue de los que más fluido tóxico bebió y había caído agotado pronto después de correr por la playa totalmente … (vuelvo a la historia) Pero seguramente el cantautor sobrevenido le habría despertado, y Paco estalló, con un grito de furia que resonó en toda la playa, en todo El Puerto y no sé donde más, pero seguro que llegó lejos:

¡¡¡CÁLLATE BOB DYLAN DE MIERDA!!!

Y aquel Bob Dylan mañanero e imprevisto se calló, y no sé si cayó, pero pudimos dormir hasta que llegaron las excavadoras que limpian las playas de jóvenes residuos como nosotros.

Y eso, lectores y lectoras, que desde entonces este idiota que les escribe no puede escuchar una canción de Bob Dylan, una noticia sobre Bob Dylan, un premio dado a Bob Dylan, el nombre de Bob Dylan y todo lo que tenga que ver con Bob Dylan, hasta esta mala historia de Bob Dylan, sin poder pensar otra cosa que:

¡¡¡CÁLLATE BOB DYLAN DE MIERDA!!!

Not bad, but not enough.

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