Presidentes malditos (que no malditos presidentes) de los Estados Unidos

Mientras en España llevamos más de doscientos días sin presidente, en los Estados Unidos se preparan para la carrera electoral de cara a elegir uno nuevo. Un cargo éste históricamente peligroso, entre lo mal que se pagaba y las altas posibilidades que había de morir, especialmente si eres uno de los presidentes malditos de los Estados Unidos.

Una maldición que viene de lejos como ya contamos en nuestro programa #11, de 1811 concretamente, y que hay que agradecer a William Harrison. Cuando el ejército bajo su mando masacró a la tribu de los shawnee, este fue maldecido por el hermano de Tecumsé, jefe de la tribu. La maldición consistía en que moriría cuando fuera Gran Jefe, e igualmente se hacía extensible al resto de grandes jefes que le sucedieran. Todo acompañado de dos velas negras.

Y la maldición funcionó pero con una curiosa carambola matemática: veinte años. Todos los grandes jefes de los Estados Unidos, elegidos cada veinte años, fallecerían dentro del ejercicio de su cargo, ya fuera de forma natural o de forma natural pero precipitada por una bala en la sesera.

Y la lista de presidentes malditos (que no malditos presidentes) de los Estados Unidos comienza con …

William Harrison

William Harrison fue el primer presidente de los Estados Unidos en morir durante su mandato
Con esa napia, como para no pillar virus

En 1840, cuando Willy había dejado atrás su carrera militar, cuando ya ni se acordaba ni de Tecumsé y familia ni de las maldiciones gitanas y estaba tranquilamente en su granja, Harrison se presentó a presidente. Y ganó. Con 68 años, comenzaba una nueva vida que sólo se alargó treinta días tras su discurso de investidura.

Al parecer, durante ese acto, a Harrison se le olvidó el abrigo, pilló un poquito de frío y la neumonía hizo el resto. El que fuera noveno presidente de los Estados Unidos tiene el anti récord de permanencia en el puesto y fue el primero en morir en el cargo, y por lo visto por su culpa no el único.

Porque veinte años más tarde le tocó a …

Abraham Lincoln

Sí, soy Daniel Day Lewis
Sí, soy Daniel Day Lewis

Abraham Lincoln, o Abe para los amigos, era un tipo muy alto y amante de las bromas pesadas que ganó las elecciones de 1860 y que así se convirtió en el decimosexto presidente de la historia del país. Abe, para los amigos, pasará a la historia por su lucha contra la esclavitud, algo que ayudó a abolirla y también a que le volaran la cabeza.

La historia de como se cargan por primera vez a un presidente de los Estados Unidos es bien sabida. (Ojo spoiler) Lincoln se fue al teatro Ford un miércoles a ver un musical (y no era El Rey León) y un sureñista desenfundó su Deringer (Fin spoiler). Y hacía apenas un mes que había iniciado su segundo mandato.

Lo de matar presidentes se iba a convertir en una moda, y si no que le pregunten a …

James Garfield

Garfield fue el segundo presidente estadounidense asesinado
Garfield ya era hipster antes que ustedes

A este republicano de Orange (no de la compañía, sino de la ciudad de Ohio) le cayó la maldición por partida doble. Primero, por haber sido elegido veinte años después de Lincoln, o sea en 1880, y después porque hacía el número veinte en la lista de presidentes. Así que como para escaparse.

De hecho, Garfiel duró poco, apenas seis meses, lo que lo convierte en el segundo que menos duró en el cargo. Le pegaron dos tiros en una estación de tren, y sobrevivió a la balasera pero no a los matasanos, que hurgando y hurgando para extraer el metal acabaron provocando infecciones que acabaron con su vida.

Y la historia sigue con otras dos balas traicioneras, éstas con el nombre de …

William McKinley

McKinley fue un presidente de los Estados Unidos asesinado
Su madre lo peinó con saliva para la foto

Con McKinley, los Estados Unidos iban viento en popa. Con la victoria sobre el maltrecho imperio español en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, habían puesto a las barras y estrellas en el mapa de las potencias mundiales. No había, pues, motivos para que McKinley no fuera reelegido en las elecciones del año 1900.

Craso error, porque la maldición pesó sobre él en forma de asesinato con el siguiente patrón: extraño que se acerca, presidente campechano que tiende la mano y extraño devuelve el saludo con dos disparos. Los médicos fracasaron para extraer las balas y la gangrena consumió a McKinley hasta su muerte en septiembre de 1901.

La maldición no se acaba con el siglo XX y sigue con …

Warren Harding

Harding fue un presidente muy querido por los estadounidenses
Ahí viene la chica que te gusta, actúa normal

De periodista a presidente de los Estados Unidos, Harding llegó a la Casablanca elegido en las elecciones de 1920, con fama de bienqueda y de tipo conservador. Sin embargo, su presidencia pasará a la historia por cosas como sus numerosas aventuras amorosas y sus casos aislados de corrupción, motivos que no le privaron del amor del pueblo.

Y por supuesto, pasó a la historia por continuar con la maldición de Tecumsé y morir en el ejercicio de su cargo. Y nunca mejor dicho, porque Harding no paraba quieto, viajando por todo el país, hasta que un día se metió en la cama, se sintió mal y pocos días después murió. Probablemente por un stroke (Será que es un ataque cerebral …).

Y hablando de problemas en en el selebro, se viene …

Franklin Roosevelt

Roosevelt llegó hasta las cuatro reelecciones
Fuma y bebe que la vida es breve

Franklin (Delano) Roosevelt tiene el honor de ser la persona que más tiempo ha sido presidente de los Estados Unidos, con hasta cuatro reelecciones. O sea, que más allá de maldiciones shawnees, hubiera sido muy raro que Franklin (Delano) no muriera como presidente, más que nada por pesado.

La reelección de 1940 fue la que condenó a este presidente que hacía gala de no privarse de nada. Falleció en 1945, poco antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, en su vertiente europea. Franklin (Delano) Roosevelt murió de una hemorragia cerebral y sus solemnes últimas palabras fueron “Me duele la cabeza”.

En los sesenta volvieron los clásicos y las balas para …

John Fitzgerald Kennedy

Kennedy fue asesinado en Dallas
Aquí Jack, fardando de carro

Después de dos muertes naturales para dos personas ya de una edad, que hasta podrían entrar dentro de la lógica, volvemos a un asesinato, que tiene más chicha. Y el de JFK la tiene de sobra, pues a día de hoy todavía siguen las conspiraciones sobre quién mató a Kennedy y por qué lo hizo, más allá de la versión oficial.

Kennedy, niño bien, bien parecido y con graves problemas de espalda que no le impedían hacer el amor muy mucho y con muchas mujeres, llegó a la presidencia al ganar las elecciones de 1960. Y tres años más tarde, sus sesos pasaron a formar parte de la tapicería del descapotable que, en mala hora, eligió para pasearse por Dallas.

Y he aquí que llegamos al malditiones interruptus gracias a …

Ronald Reagan

Reagan burló la maldición de Tecumsé
Tararí que te vi Tecumsé

A Ronald Reagan, por aquello de haber sido elegido presidente veinte años después de Kennedy, le tocaba morir siendo el mandamás de los Estados Unidos. Lo tenía, además, todo en contra, porque era el presidente número cuarenta de la historia (otro múltiple de veinte) y el más viejo en acceder al cargo, con 69 años.

Además, dos meses después de su investidura, un loco le asaltó en plena calle y le disparó, perforándole un pulmón. Pero Reagan, al igual que los grandes héroes americanos que interpretó cuando era actor, sobrevivió y cumplió hasta dos mandatos sin mácula, escapando y rompiendo definitivamente la jodida maldición de Tecumsé.

Y menos mal, porque ya estaba harto de escribir …


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