Quiénes somos

El Tabanco Podcast ya está en el aire

Y Felix dijo: ¿hacemos un podcast?

Y no recuerdo exactamente dónde estábamos, cuándo era o qué estábamos haciendo. Sólo recuerdo la pregunta y, por supuesto, la respuesta unánime de todos: venga, hagamos un podcast, hablemos del mileniarismo ¡cojones ya! Y así Félix puso los trastos y sus conocimientos técnicos, y el resto pusimos más o menos lo que pudimos: unos ponen la bebida, otros llevan sillas, otros traen ideas creativas y le dan contenido, otros hablan por hablar, otros ponen su imagen …

Y ¡et voila! Ya somos uno más de los cientos de miles de millones de programas de radio que hay en formato podcast en la red. Ahora es cuando tendría que explicaros qué nos hace especial, venderos el boli … pero la verdad es que da un poco de pereza el marketing. Aunque en el fondo queramos que nos escuchéis, nuestra pretensión no va mucho más allá de echar un rato divertido, todos juntos y revueltos, en nuestro tabanco.

Un tabanco de Jerez, pero itinerante. Y es que mientras no nos prestes tu casa o tu local, nuestros medios son un poco pobres y no nos queda otra que colarnos de ocupas en rincones de esta nuestra bendita ciudad. Armados con una tiza, como en Dogville, dibujamos sobre el suelo las líneas maestras que delimitan este particular tabanco en el que nos despachamos a gusto sobre lo que amamos, lo que odiamos, sobre todo y nada a la vez.

Un tabanco en el que estamos, pese a lo difícil que resulta juntar a gente tan variopinta y con tan poco en común, los señores Hugo, Paco, Félix, Rodrigo, Pope, Montenegro y Vargas (servidor). Todos a la vez, o de a poco a poco para no saturar, contando nuestras cosillas (y puede que tuyas, quizá algún día), con las copas de vino haciendo equilibrio entre kilómetros de cable, en un tabanco abierto de par en par para todo el que quiera pasarse y se pague una ronda.

Y es que no teníamos claro como llamar al programa, ni dónde hacerlo, ni en realidad tenemos muy claro de que va (aunque tenemos la verde esperanza que algún día se nos ocurrirá algo productivo), pero hay algo que sí tenemos resuelto: no nos reservamos el derecho de admisión. Todos estáis invitados a oírnos, a compartir, a amar u odiar este Tabanco Podcast.

Al fin y al cabo, la entrada no es más que una línea pintada con tiza sobre el suelo.